¿Tienen futuro los modelos DSGE? La crítica de Blanchard. Parte II

II. LA BASE DE LA TEORÍA DEL CICLO ECONÓMICO REAL: ROBERT LUCAS JR. Hacia finales de la década de 1960 e inicios de 1970, tal y como se vio en el artículo anterior, la teoría keynesiana fue el marco macroeconómico que lideró el desarrollo de las políticas económicas y el debate intelectual. No obstante, la primacía keynesiana no solo motivó duras críticas al modelo vigente, sino que condujo a algunos economistas a retomar problemáticas olvidadas o puestas en segundo plano (Usabiaga, 1994) . En este contexto surge la Nueva Macroeconomía Clásica de la mano de Robert Lucas Jr., quien fue líder entre sus colegas contemporáneos e inspiró generaciones de economistas a formar lo que hoy se conoce como la macroeconomía moderna. Economistas como Parkin (1992) lo describen como “el macro montañista líder de nuestra generación”; otros como Chari (1998) lo refieren como “parte del progreso natural de la economía, (…) cuyo trabajo a veces se anuncia como revolucionario, marcando el comienzo del ...

La depreciación del tipo de cambio y su relación con la economía

El tipo de cambio es definido como el precio de una unidad monetaria extranjera, generalmente el dólar, expresada en términos de una moneda local, y básicamente es una de las variables que más curiosidad ha despertado en los apartados teóricos y empíricos de la economía. Bajo un régimen de flotación, el tipo de cambio refleja el comportamiento del mercado de divisas, el cual puede estar influenciado por diferentes factores, tales como la evolución de los términos de intercambio, los volúmenes de comercio exterior, los flujos de capital o las decisiones de portafolio (BCRP, s.f.).
Michael W. Klein (2012), en su libro Exchange rates regimens in the modern era, expone que el dólar, o el tipo de cambio, es el precio más importante del mundo, el cual es determinado por las fuerzas de mercados y tan cambiante que lo hace día a día, e incluso minuto a minuto. Bajo el supuesto de coexistir en un régimen de flexibilidad o de flotación, el tipo de cambio refleja “el cumplimiento de nuestro objetivo económico básico: el logro y el mantenimiento de una comunidad mundial libre y próspera dedicada al comercio multilateral sin restricciones” (Friedman, 1953)
En tal sentido, la demanda relativa de monedas refleja la demanda subyacente de bienes y activos denominados en esa moneda, así como la influencia de los flujos de capital. Por tanto, su participación en la economía es fundamental tanto en el plano real, monetario, así como en el financiero.
De acuerdo a la tradición keynesiana, la condición Marshall Lerner establece que en un proceso de devaluación o depreciación del tipo de cambio, este podría generar mejoras en la balanza comercial, por ende en la demanda agregada y el producto de un país. Es decir, una devaluación o depreciación genera un efecto expansivo del producto, de manera que por muchos años fue un instrumento de protección de las exportaciones  y de reactivación de la economía, esto básicamente bajo un régimen de control del tipo de cambio.
Sin embargo, con la liberalización de los mercados, los tipos de cambios flotaron libremente reflejando la libre interacciones de los agentes. Además de la sofisticación de los instrumentos financieros, y los cambios en los mecanismos monetarios de los bancos centrales, la relación del tipo de cambio y el nivel de actividad económica quedó permanentemente ambigua.
Bajo lo anterior, una depreciación del tipo de cambio tiene tres efectos básicos por los cuales podría impactar a la economía, determinando su carácter de expansivo o recesivo, siempre bajo el supuesto de flotación. El primero es el denominado efecto competitividad, el cual es la condición Marshall Lerner, es decir, el efecto de una depreciación del tipo de cambio genera un impacto positivo sobre la balanza comercial y finalmente sobre el nivel de actividad. El segundo, al cual denominaremos el efecto Diaz-Alejandro o efecto redistribución, en el cual una depreciación del tipo de cambio tiende afectar a los precios, de manera que esto genera un deterioro de los salarios reales, lo cual afecta negativamente al consumo, la demanda agregada y, finalmente al producto (Diaz-Alejandro, 1966).
Finalmente el tercero, el efecto hoja de balance, el cual considera que en una economía total o parcialmente dolarizada una depreciación del tipo de cambio, en la cual los pasivos se encuentran en moneda extranjera y los ingresos en moneda local, una depreciación tiende a afectar el volumen de las deudas, genera una restricción en las inversiones y deteriorando el nivel de actividad de una economía. Dependiendo de la magnitud de los efectos, estos determinarán si una depreciación del tipo del cambio tiene un carácter recesivo o expansivo en el nivel de actividad de una economía.

REFERENCIAS

BCRP. (s.f.). Guía Metodológica de la Nota Semanal. Banco Central de Reserva del Perú.
Diaz-Alejandro, C. (1966). Exchange-rtae devaluation in a semi-industrialized country. The experience of Argentina, 1955-1961. Massachusetss: MIT press.
Friedman, M. (1953). The case for flexible exchange rates. In his Essays in Positive Economics. Chicago: University of Chicago Press, 157-203.
Klein, M. (2012). Exchange rate regimes in the modern era. MIT press.

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