¿Tienen futuro los modelos DSGE? La crítica de Blanchard. Parte II

II. LA BASE DE LA TEORÍA DEL CICLO ECONÓMICO REAL: ROBERT LUCAS JR. Hacia finales de la década de 1960 e inicios de 1970, tal y como se vio en el artículo anterior, la teoría keynesiana fue el marco macroeconómico que lideró el desarrollo de las políticas económicas y el debate intelectual. No obstante, la primacía keynesiana no solo motivó duras críticas al modelo vigente, sino que condujo a algunos economistas a retomar problemáticas olvidadas o puestas en segundo plano (Usabiaga, 1994) . En este contexto surge la Nueva Macroeconomía Clásica de la mano de Robert Lucas Jr., quien fue líder entre sus colegas contemporáneos e inspiró generaciones de economistas a formar lo que hoy se conoce como la macroeconomía moderna. Economistas como Parkin (1992) lo describen como “el macro montañista líder de nuestra generación”; otros como Chari (1998) lo refieren como “parte del progreso natural de la economía, (…) cuyo trabajo a veces se anuncia como revolucionario, marcando el comienzo del ...

El riesgo cambiario

El riesgo cambiario puede ser definido como la desviación de los valores esperados del tipo de cambio de una moneda (Adler, 1984), o como lo define Levi (1997), la variabilidad de los valores (activos, pasivos o ingresos) como consecuencia de la exposición a las variaciones en el tipo de cambio.
Este tipo de riesgo se produce cuando existe un descalce entre los activos y pasivos, es decir, si por ejemplo, los primeros referenciados en moneda local son diferentes a los segundos expresados en moneda extranjera. De manera que, ante un proceso de depreciación del tipo de cambio, se generarían pérdidas en moneda local cuando los pasivos son mayores que los activos. De acuerdo a Mendiola (2018), pueden existir tres posiciones a los que puede estar expuesto un agente:
  • Posición larga: cuando los activos en moneda extranjera son mayores a los pasivos expresados en moneda extranjera.
  • Posición corta: cuando los activos en moneda extranjera son menores a los pasivos expresados en moneda extranjera.
  • Posición neutra: cuando los activos y pasivos, ambos en moneda extranjera, son iguales.

De esta manera, la exposición al riesgo cambiario se puede dar de las siguientes tres formas: (i) recibiendo ingresos o egresos en moneda extranjera; (ii) manteniendo depósitos o activos financieros en moneda extranjera; y/o (iii) mantener deuda en moneda extranjera.  
De hecho, en el Perú, que es un país semidolarizado, los depósitos del público están en gran medida expresados en moneda extranjera (dólares). Sin expectativas de depreciación y bajo un régimen de tipo de cambio fijo, no existiría una diferencia entre los préstamos en moneda doméstica y la moneda extranjera, de manera que las tasas de interés en ambos casos serían los mismos. Sin embargo, en una economía como la peruana, esto no es posible, por ende existen diferencias entre ambas tasas.
“Si un banco puede prestar su dinero en soles o dólares, las tasas de interés correspondientes a cada tipo de moneda deben estar fijadas de manera que le sea indiferente prestar en una u otra moneda” (Fernández-Baca, 2000, pág. 198). Si se considera a “i” como la tasa de interés en moneda nacional, i* como la tasa de interés en moneda extranjera, “E” el tipo de cambio, y Ee el tipo de cambio esperado. Entonces, lo expresado por Fenández-Baca, en el caso de un sol, tiene que cumplir la siguiente expresión[1]:
1 + i = (1 + i*)´ (Ee/E)
La expresión anterior es la denominada ecuación de la paridad de las tasas de interés, y muestra que la tasa de interés en moneda nacional será más alta por efecto de la depreciación esperada del tipo de cambio.
Considerando la tasa de depreciación:
Ee/E = 1 + x
Llevando a la primera expresión y  operando convenientemente, obtiene:
x = i - i*
Entonces, las diferencias de las tasas o spread está reflejando la tasa esperada de depreciación del tipo de cambio.
No obstante, la evidencia empírica ha demostrado que esta relación se rompe casi siempre, dejando entrever que existen otros factores que no se consideran en la ecuación. Entre uno de esas posibles respuestas se encuentra la incertidumbre generada de un escenario de riesgo, de manera tal que considerando regímenes diferenciados de riesgo, estos podrían establecer que la ecuación se cumpla o no.

REFERENCIAS


Adler, M. &. (1984). Exposure to currency risk: definition and measurement. Financial management, 41-50.

Fernández-Baca, J. (2000). Dinero, precios y tipo de cambio (Vol. 1). Fondo Editorial, Universidad del Pacífico.

Levi, M. (1997). Finanzas internacionales (Tercera ed.). Madrid: McGraw Hill.

Mendiola, A. A.-P. (2018). Gestión del riesgo cambiario de las empresas emisoras de bonos en mercados internacionales, 2005-2015. Lima.




[1] Siguiendo la notación de Fernández-Baca (2000).


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