¿Tienen futuro los modelos DSGE? La crítica de Blanchard. Parte II

II. LA BASE DE LA TEORÍA DEL CICLO ECONÓMICO REAL: ROBERT LUCAS JR.

Hacia finales de la década de 1960 e inicios de 1970, tal y como se vio en el artículo anterior, la teoría keynesiana fue el marco macroeconómico que lideró el desarrollo de las políticas económicas y el debate intelectual. No obstante, la primacía keynesiana no solo motivó duras críticas al modelo vigente, sino que condujo a algunos economistas a retomar problemáticas olvidadas o puestas en segundo plano (Usabiaga, 1994).

En este contexto surge la Nueva Macroeconomía Clásica de la mano de Robert Lucas Jr., quien fue líder entre sus colegas contemporáneos e inspiró generaciones de economistas a formar lo que hoy se conoce como la macroeconomía moderna. Economistas como Parkin (1992) lo describen como “el macro montañista líder de nuestra generación”; otros como Chari (1998) lo refieren como “parte del progreso natural de la economía, (…) cuyo trabajo a veces se anuncia como revolucionario, marcando el comienzo del fin de la economía <<keynesiana>> y el nacimiento de la economía de las <<expectativas racionales>>”.

A pesar de que Lucas aplicó las expectativas racionales de Muth (1961) y el análisis de la política óptima de inversión de Fisher (1996), las hipótesis macroeconómicas solo se llegaron a esclarecer luego de que otros temas comenzaron a desarrollarse. Por ejemplo: (i) la oferta agregada en un marco de equilibrio general walrasiano, (ii) el uso de la información de la escuela Austríaca, (iii) la distinción entre impulsos y los mecanismos de propagación de Frisch (1933), (iv) el rol de las perturbaciones monetarias de la escuela Monetaria, y (v) los microfundamentos (Snowdon & Vane, 2005).

Como se puede observar, hubo avances en la Nueva Macroeconomía Clásica; no obstante, fueron deficientes, pues no se alcanzó una relación plausible con la evidencia empírica debido a los supuestos de la flexibilidad de precios y salarios, los problemas de información y las relaciones empíricas de corto plazo entre variables nominales y reales. Pese a todo, se generó el germen que daría a la luz, quizá no a una novedosa teoría, pero sí a una que trataba de conciliar los aspectos teóricos y empíricos de la macroeconomía, tomando como avance lo descrito anteriormente.

Referencias

Chari, V. (1998). Nobel Laureate Robert E. Lucas, Jr.: Architect of Modern Macroeconomics. Journal of Economic Perspectives—Volume 12, Number 1—Winter 1998, 171-186.

Fischer, S. (1996). Robert Lucas's Nobel Memorial Prize. The Scandinavian Journal of Economics, Vol. 98, No. 1 (Mar., 1996), 11-31.

Frisch, R. (1933). Propagation problems and impulse problems in dinamic economics. Economic Essays in Honour of Gustav Cassel. London: George Allen.

Muth, J. (1961). Rational Expectations and the Theory of Price Movements". Econometrica 29, 315-335.

Snowdon, B., & Vane, H. (2005). Modern macroeconomics: its origins, development and current state. Edward Elgar Publishing.

Usabiaga, C. (1994). El papel de la nueva macroeconomía clásica en el pensamiento macroeconómico contemporáneo. Anales de estudios económicos y empresariales, ISSN 0213-7569, Nº 9, 1994, 443 - 462.

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 (*) Agradecimientos especiales a Thalía G. Romero 

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